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06:36h. Lunes, 24 de Abril de 2017

Plásticos: producción y venta de bolsas prohibida a partir del 1 de julio

Las omnipresentes bolsas de plástico quedarán prohibidas a partir del 1 de julio. Los marroquíes consumen 900 bolsas por persona al año, tres veces más que los europeos.

En Marruecos, las bolsas de plástico son un elemento omnipresente e inconfundible de la vida diaria. Cientos de miles de pequeños negocios -y por supuesto, también los no tan pequeños- expiden diariamente y con liberalidad decenas de bolsas con las que transportar todo tipo de producto, desde hogazas de pan a material de oficina, pasando por aceitunas, recambios de automóvil o teléfonos inalámbricos. Según el Ministerio de Industria marroquí, los marroquíes consumen hasta 900 bolsas por persona y año, una cifra que sólo se acerca -tímidamente- al consumo en Estados Unidos (hasta 1.500 por persona y año). La producción de bolsas de plástico es un verdadero sector en sí mismo: emplea a más de 8.000 personas y mueve más de 400 millones de euros al año.

Pero apenas quedan 10 días para el final anunciado de la bolsa de plástico en el país norteafricano. A partir del 1 de julio quedará prohibida la producción y la venta de bolsas de plástico, salvo un pequeño número de excepciones que incluye las bolsas isotérmicas o las destinadas a la recogida de deshechos.

El gobierno tiene el firme propósito de sacar este producto de la vida de los marroquíes, de las cunetas de las carreteras y de los cauces de los ríos. La Ley 77-15 -aprobada en octubre de 2015- impone multas significativas (hasta 100.000 € por la fabricación) e inspecciones dentro del país y a nivel de aduanas, para evitar la importación. Pero no solo por la vía de la prohibición. El Ministerio de Medio Ambiente y el de Interior han diseñado un plan de recogida de las bolsas desechadas, así como de incineración de existencias.

Actualmente, España es el quinto proveedor de plásticos, con apenas 3 millones de euros exportados y muy por detrás de Arabia Saudí -que encabeza la lista con más de 100 millones de euros anuales. Se espera que la medida provoque una reorganización del mercado, y un aumento del consumo de productos sustitutivos tales como bolsas de papel o productos orgánicos degradables: un nicho más favorable para las empresas españolas que en la actualidad se baten en desventaja frente a los grandes productores de petróleo.