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05:35h. Viernes, 23 de Junio de 2017

El aumento del nivel de vida de los marroquíes modifica los hábitos de consumo

El incremento de la renta per cápita de los hogares marroquíes, que ha pasado de 8.300 DH anuales en 2001 a 15.900 DH en 2014, ha impulsado el consumo de bienes y servicios relacionados con la enseñanza, la cultura, el entretenimiento, los transportes o la salud.

El poder adquisitivo de las familias se ha incrementado y esto se ha dejado sentir en la composición de la bolsa de la compra. Esta es la conclusión del último informe del Haut Commissariat au Plan, organismo similar al INE español, sobre el consumo de los hogares marroquíes.

De acuerdo con este estudio elaborado a partir de 16.000  encuestas realizadas, entre julio de 2013 y junio de 2014 sobre un total de otros tantos hogares del conjunto del territorio nacional, la renta de las familias marroquíes ha pasado de 8.300 DH anuales en 2001 a cerca de 15.900 DH en 2014, lo que supone un incremento medio anual del 3,5%. Un dato que viene a confirmar las cuentas nacionales en las que se habla de un sueldo medio por habitante y año de 19.000 DH en 2014, frente a los 11.000 DH de 2001.

Según la encuesta, este aumento del nivel de vida ha traído consigo un cambio en la estructura de gasto de los hogares, más orientados hacia el consumo de bienes y servicios relacionados con el entretenimiento, la enseñanza, la cultura o la salud. Así, la partida de alimentación ha perdido peso en los últimos quince años, pasando del 41% sobre el montante total del gasto al 37%.  Además, los marroquíes se decantan cada vez más por alimentos de mejor calidad, abandonando productos abundantes en calorías como cereales o azúcares por otros ricos en proteínas como carnes, huevos y productos lácteos.

Por su parte, el peso de los productos no alimentarios en la bolsa del la compra  ha pasado del 16,7% hasta el 21,4%. Aún así, la propia encuesta señala la existencia de disparidades sociales y territoriales. De hecho, mientras la población urbana gasta una media del 6,6% de su presupuesto en entretenimiento, educación y cultura, este porcentaje se reduce al 2,8% en el ámbito rural. Del mismo modo, la energía, el alojamiento y los cuidados médicos suponen un mayor esfuerzo económico para los habitantes de las ciudades, un 33,2% frente al 26,8% en el rural

En cuanto a las diferencias entre los diferentes extractos sociales, el gasto en enseñanza de los hogares más ricos es 24 veces superior al de los hogares más pobres.

Fuente: LesEco